Diferencias y similitudes entre montes vecinales en mano común y montes abertales.

por Calixto Escariz Abogados

Mientras los montes vecinales en mano común son indivisibles, inalienables, inembargables e imprescriptibles, (notas típicas de la comunidad germana en la que técnicamente se encajan dichos montes), los denominados montes abertales presentan las características propias de la comunidad romana: existencia de cuota y poder de disposición sobre la misma.
Además, al contrario de los vecinales en mano común, son susceptibles de prescripción adquisitiva como consecuencia de la posesión de buena fe, pública, pacífica e ininterrumpida durante más de treinta años.
Si bien son especialmente típicos de la mitad norte de Galicia -con una mayor presencia en la línea que iría desde el nacimiento del Río Ulla (Antas de Ulla) a Pedrafrita do Cebreiro- pueden localizarse a lo largo y ancho de toda la geografía gallega.
Se regulan en el artículo 45 de la Ley de Montes de Galicia, habiendo sido reconocidos por la antigua Audiencia Territorial y posteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.
Especialmente ilustrativa resulta la sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña 178/2010 de 20 de mayo según la cual: “La doctrina del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, nos enseña que:
1.º- Comparte con los montes vecinales en mano común que:
a) Son una comunidad, que su origen también suele ser foral, que se utilizaban parcialmente para pastoreo, sacas de esquilmos, leña, etcétera, por el conjunto de los vecinos.
b) No están delimitados. "Abertales" es un vocablo que deriva del latín "apertus" (abierto), que significa "que no está cerrado con tapia, vallado, ni de otra manera".

2.º- Pero se diferencian en que:
a) El sujeto de la relación no es el vecino propiamente dicho, sino "la casa". El uso de la zona "común" era libre, para pastos y leña, pero a la hora de hacer rozas, a cada casa de la aldea se le adjudicaban "sus" varas; o no se le concedían, si no tenía ese derecho.
b) El hecho de tener una casa en el lugar y prender luz ("acender lume") no era suficiente para tener derecho a usar una parcela para cultivo propio. Por otra parte, el propietario podía vender su parte en el monte; o abandonar su casa ("o seu lume") sin perder el derecho a su cuota parte.(…).
c) Su régimen comunitario es de copropiedad romana (a diferencia de los montes en mano común).
d) Las cuotas no eran iguales para todos los comuneros. El reparto se hacía en proporción equivalente a lo que en un principio correspondía al tanto de renta que tenía que pagar cada casa del total del canon foral.
e) En muchos casos la propiedad está documentada (aunque con el paso del tiempo se vayan perdiendo los títulos primitivos), siendo los vecinos o propietarios consorciados "antiguos y de solar conocido", estando cada uno de ellos en condiciones de vender, ceder o transmitir su parte a sus herederos.
f) La tradición era que los vecinos con derecho se reuniesen periódicamente (normalmente en primavera), realizasen el sorteo entre sí una porción determinada de monte, que denominan "seara" (aunque también se encuentran menciones como "senaras" o "separas") con el fin de roturarlo, quemar los terrenos y sembrar.”
Concluyente en cuanto a sus notas definitorias resulta la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, 3864/1998 de 26 de junio:
“Estos montes de origen foral pasaron a manos de los vecinos singularmente a partir de las leyes desamortizadoras del siglo pasado, y que a diferencia de los montes en "mano común" son comunidades de tipo romano caracterizadas consuetudinariamente por el reparto en cuotas para los distintos propietarios equivalente a lo que en un principio correspondía al tanto de renta que tenía que pagar cada casa del total del canon foral. (…)
Cada propietario está en condiciones de vender su parte o transmitirla a sus herederos, y puede abandonar su residencia sin perder por ello su derecho o usufructo de la cuota.
NO TIENEN, EN FIN, LAS CARACTERÍSTICAS DE INALIENABLES, INDIVISIBLES IMPRESCRIPTIBLES E INEMBARGABLES PROPIAS DE LOS VECINALES EN MANO COMÚN.
(…) A la hora, de dividir este tipo de montes debe primar, como esencia ancestral del institución, el reparto de la propiedad según la cuota que a cada casa o porción corresponda.
A diferencia de los montes en "mano común" carentes por lo general de documentación acreditativa, precisamente debido a su condición de propiedad germánica, "los abiertos" parten casi siempre de la existencia de documentos acreditativos de la cuota de propiedad de cada dueño y si éstos no existen, generalmente por su pérdida a lo largo del tiempo, se suplen por el uso, muchas veces inmemorial, a la hora de repartir las "senaras", indicativo, por exactamente correlativo, de la parte que le corresponde a cada uno en el total del monte.(…)
Es preciso introducir en el razonamiento un hecho palmario. Desde hace ya bastante tiempo, los aprovechamientos de los montes en Galicia cambiaron esencialmente. Lo que por mucho tiempo fue su aprovechamiento primordial, su rotulación alternativa por partes para recolectar cereales, singularmente centeno, se convirtió en residual, siendo hoy en día la madera su principal fruto. Esto vino a propiciar también un cambio en la utilización de los montes que ocupan, pues el reparto periódico en primavera de las "senaras" fue desapareciendo paulatinamente, sin embargo, esto no es óbice para que las cuotas de participación en el condominio sigan siendo las mismas porque no hay que confundir los aprovechamientos del monte con la cuota de participación de cada propietario. El condominio romano permite, además, todo tipo de pactos en cuanto a los aprovechamientos y el uso por los comuneros no afecta a las cuotas de participación en la comunidad (artículo 394 del Código civil ).”

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